Las buenas relaciones se van trabajando con el tiempo. Hay amistades que duran años, decadas. Hay amores de toda la vida. Mi historia con la pista y las carreras empezó desde muy chica. Hubo carreras, trotes, y sobretodo era veloz. Muy veloz. Pero cuando realmente me enamoré fue en mi primer 5k.
Fue, como dicen, amor a primera vista, o bien a primer trote. Supe cuando cruce esa meta que serían muchos momentos más como ese. Y así han sido. Cada línea de arranque, cada meta. Y no dejando fuera muchos entrenamientos.
Y es que como en toda relación, hay altos y bajos. Momentos de enojo y frustración y momentos de felicidad y grandes logros. Hoy pensaba en esto mientras leía lo importante que es darle variedad al entrenamiento. Resulta que si uno se enfoca sólo en correr todos los días las mismas distancias, misma velocidad, los músculos se sobrecargan y es más fácil lesionarse. En otras palabras, es como cuando dicen que una pareja “cayó en la rutina”. La relación se vuelve aburrida y se debilita, como los músculos.
Estas semanas he estado variando entre distancia, velocidad, músculos y descansos. Las carreras largas solamente una vez por semana, el resto son no más de 8k. La respuesta ha sido muy buena por lo pronto. Puedo decir que entre la pista y yo, todo marcha bien.
Felices trostes :)
En mi iPod: Coldplay – Princess of China